Hay un texto de Philipp Blom que se me ha hecho un hábito leer y revisar a lo largo del tiempo. Su nombre es “Gente Peligrosa, El radicalismo de la Ilustración europea” (1) y me recuerda que las ideas revolucionarias, por mas antiguas que sean, si siguen generando miedo… pues tal vez aun estén vivas. Deborah Robertis, con su performance sobre la pintura de Courbet, se convirtió en “gente peligrosa” y censurada, como el propio pintor, y también como lo fue Diderot en su época.

Antes que Deborah Robertis, Diderot y d’Holbach fueron gente peligrosa, con la revolución del deseo

La gente peligrosa que les propongo recordar hoy son el pensador Denis Diderot y el barón Paul Thiry d’Holbach. Conocidos por haber formado parte de la conspiración responsable de planear la Revolución Francesa. Considerados “peligrosos” por su postura subversiva ante el presente que los rodeaba (2).

Diderot pensamiento gente peligrosa
Retrato de Denis Diderot, 1767, Louis-Michel van Loo. Fuente: Museé du Louvre.

Sus ideas pretendían ir más allá del derrocamiento de la Monarquía y de la Iglesia Católica. Su objetivo era construir una vida individual que a su vez constituyera comunidades basadas en la herencia del deseo, la empatía y razón.

“El deseo, erótico o de otra clase, haría que el mundo fuese hermoso y rico; la empatía lo haría amable y vivible, y la razón permitiría comprender las leyes inmutables del universo” (3).

Los enemigos de la razón

Para ello, debían primero derrotar a los enemigos de la razón y el deseo: la Iglesia (4). Era una necesidad y hasta un deber convencer a sus contemporáneos de tales ideas si se quería llegar a esa vida soñada. Las personas tenían que entender no había vida después de la muerte y que habitaban un mundo físico.

Llevar adelante estas ideas ponía a nuestros pensadores peligrosos en riesgo de muerte. El siglo XVIII era capaz de condenar estos pensamientos con la pena de muerte, sin dudarlo un segundo (5).

El silencio y el olvido

La diferencia entre Diderot y d’Holbach y los pensadores más moderados como Voltaire y Rousseau es que mientras nuestra “gente peligrosa” intentaba combatir las ideas impartidas por la religión católica, Voltaire y Rousseau fueron autores de una filosofía que de alguna manera logro integrar las ideas religiosas (6).

Esta inclusión o adaptación de lo cristiano en la filosofía podría ser la razón por la cual la sociedad del Siglo XVIII, un público sumido en las ideas teológicas, terminó aceptando su filosofía y silenciando las ideas radicales de Diderot y d’Holbach.

Ideas que nos hablan desde el pasado

Pero esta historia de ideas revolucionarias y silenciamiento nos sigue interpelando y es la razón por la cual hoy escribo estos pensamientos. Si evaluamos nuestro presente podríamos pensar que la noción de cristianismo, la misma que Diderot y d’Holbach querían trascender, sigue estando vigente hoy (7). ¿Somos capaces de pensar nuevas ideas sin condicionamientos teológicos? Tal vez haya filosofía que no deseen ni se planteen la necesidad de esta independencia, pero las que sí… ¿son capaces de hacerlo?

Si para quien lee este artículo la respuesta es “no” entonces lecturas como las de Diderot y d’Holbach resultan necesarias para pensar un presente que aún se ve sujeto por una matriz teológica.

Mas gente peligrosa: Gustave Courbet

Durante el Siglo XIX, también en Francia, podemos encontrar a un personaje igual de violento y combativo que Diderot y d’Holbach: el pintor Gustave Courbet. Sus contemporáneos lo consideraron un contestatario, de ideas plenamente radicales. También él presionó los límites de lo establecido e impuso sus ideas, esta vez a través del realismo en su arte pictórico (8).

Gustave Courbet censura ideas revolucionarias
El desesperado, 1845, Gustave Courbet, Colección Privada. Fuente: Wikipedia

Courbet, al igual que Diderot y d’Holbach, pretendía trascender a la burguesía, con el fin de concebir un “arte moral”, que no sólo coleccionara el arte popular, sino que aprendiera de él, que lo reprodujera. Courbet quería crear un arte del pueblo (9).

Esta idea de proximidad hacia la moral del pueblo me recuerda a la idea de igualdad moral de Diderot, donde dicha igualdad eliminaría por fin las jerarquías sociales. Esta moralidad arremetería contra burguesía y permitiría desarrollar un pensamiento libre, sin condicionamientos y ataduras.

Una pintura peligrosa

Hay un suceso en la vida de Courbet, donde esta lucha contra el mundo burgués se ve materializada: el escándalo del Salón de 1851, en la Exposición Universal. Su obra “Un entierro en Ornans” puede considerarse como un acto de subversión ante las ideologías de la época (10).

El entierro de Ornans, 1850, Gustave Courbet
El entierro de Ornans, 1850, Gustave Courbet. Fuente: Musée d’Orsay.

Conforme a la tradición académica, el Salón sólo aceptaba obras de gran formato en caso de que representaran temas históricos, bíblicos, mitológicos o alegóricos. La obra de Courbet medía tres por seis metros aproximadamente, por lo que fue consideraba una obra de gran formato. Sin embargo, su tema no describía una escena histórica, o bíblica, o mitológica o alegórica.

Courbet violentó las normas del Gran Salón presentando una obra que narraba el entierro de un hombre común, usando un formato de gran tamaño. Se trataba de una escena popular, con actores populares, viviendo un suceso que nos es común a todos: la muerte.

El titulo original de la obra era “Cuadro Histórico de un entierro en Ornans” y con él expresaba Courbet, la idea de igualdad de clases. Esa gente de pueblo era también merecedora de ser historiografiada, ellos eran también historia contemporánea. Con estas manifestaciones, Courbet planeaba reformar por completo la pintura histórica (11).

Deborah de Robertis y su performance: pinturas que nos hablan desde el pasado

Hay otra obra de Courbet que hoy en día sigue generando escándalo. Deborah de Robertis reabrió el debate acerca de la sexualidad femenina realizando una performance en el Museo de Orsay. Se sentó en el piso, delante del cuadro “El origen del mundo”, de Courbet, y mostró su sexo. La obra performativa de se llama “Espejo del origen” (12).

Deborah Robertis Espejo del origen obras
Espejo del origen, Deborah Robertis. Fuente: Revista Vice.

El video de dicha performance sigue estando censurado en internet y hasta la propia imagen del cuadro ha ocasionado problemas de censura en la red social Facebook. Tanto la performance como la obra pictórica del año 1866 siguen generando controversia. Empujando al límite las ideas de intimidad, exhibicionismo, arte y censura.

Deborah de Robertis y Courbet: arte y pornografía

La obra de Courbet carga con diversas reacciones en el público, hay los que se indignan, los que se ríen y hasta los que se conmueven pensando el sentido maternal que indica el nombre de la obra. Irónicamente, ésta nunca recibió el titulo “El origen del mundo” por el propio Courbet. Su nombre actual es muy posterior a la fecha de su creación.

deborah robertis el origen del mundo courbet
El origen del mundo, 1866, Gustave Courbet. Fuente: Musée d’Orsay.

Courbet realizó la pintura por un encargo específico y con un fin pornográfico a un diplomático egipcio del Imperio Otomano (13). Durante el Siglo XX, la obra llegó a manos de Jacques Lacan, quien la conservaría cuidadosamente hasta ser exhibida finalmente en el año 1995 en el Museo Orsay y apodada “El origen del mundo”.

Me resulta muy interesante cómo Courbet prescinde de una narración o iconografía para describir al cuerpo femenino. Lo hace de manera cruda, a través del realismo que él mismo instaló en el siglo XIX. A través de este escorzo diagonal y una cuidada escala cromática, Courbet nos muestra una impresión real de las formas femeninas.

Sin embargo, este cuadro sigue generando controversias con su sola presencia. Nos resulta difícil relacionarnos con él. Genera pudor, culpa, desconcierto. ¿Será también esto resultado del legado del Romanticismo y del Idealismo del Siglo XIX? ¿El mismo que censuró a las ideas revolucionarias de Diderot y d’Holbach?

Diderot, Courbet y Deborah Robertis: diálogos a través del tiempo

Encuentro similitudes entre las ideas revolucionarias de Diderot y d’Holbach, la pintura de Courbet y la performance de Deborah Robertis. Todos ellos son trasgresores y exigen un cambio en la forma de pensar y concebir la realidad: todos ellos recibieron rechazo y fueron considerados “gente peligrosa”.

Las ideas de Diderot y d’Holbach siguen vigentes, siguen siendo capaces de abrir nuevos horizontes de reflexión y pensamiento. Mi deseo es invocarlas y acudir a su ayuda cada vez que conozca una obra o pensamiento peligroso. Y siempre preguntarme: ¿Quién es la gente peligrosa de nuestro presente? ¿Hay peligro? ¿Peligro para quién?



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Referencias y bibliografía

Referencias

(1) Blom, 2010.

(2) Blom, 2010, p. 12.

(3) Blom, 2010, p. 13.

(4) Blom, 2010, p. 13.

(5) “La mayoría de los contemporáneos coincidieron y afirmaron que d’Holbach y sus cohortes eran unos viles ateos a los que había que quemar en la hoguera”. Blom, 2010, p. 13.

(6) Mientras Diderot y d’Holbach se proponían combatir las ideas impartidas por la iglesia católica, Voltaire y Rousseau terminaron incluyendo de alguna manera las ideas religiosas en su propia filosofía. Voltaire creía en la existencia de un dios relojero responsable del orden del mundo y de la idea de bien y mal. Y Rousseau, por su parte, creó una filosofía de la culpa y la paranoia, según Blom, donde las ideas religiosas fueron extraídas de su contexto y adaptadas en esta forma de filosofía. Blom, 2010, p. 16.

(7) Blom sostiene que la noción cristiandad infiltrada en un postulado filosófico, tal como hicieron Voltaire y Rousseau, llega hasta nuestra actualidad. Según Blom seguimos siendo cristianos. Seguimos aferrándonos a esas ideas de culpa y salvación que nos impiden saltar al campo de la reflexión pura e independiente. “Cuando miramos hacia el futuro tenemos, instintivamente, el Apocalipsis, y esperamos el paraíso o el purgatorio”. Blom, 2010, p. 21.

(8) Museo Thyssen Bornemisza, s.f.

(9) Clark, 1981.

(10) Musée d’ Orsay, s.f.b.

(11) “Acepto con mucho gusto esta denominación (pintor socialista). No solo soy socialista, sino que también soy republicano, y en una palabra partidario de cualquier revolución –y por encima de todo realista… realista significa también sincero con la verdadera verdad.” Courbet en respuesta a Garcin que le califica de pintor socialista. Musée d’Orsay, s.f.a.

(12) “Mi obra -bautizada ‘Espejo del origen’- no refleja el sexo, sino el ojo del sexo, el agujero negro. Mantuve mi sexo abierto con las dos manos para revelarlo, para mostrar lo que no se ve en el cuadro original”, Deborah de Robertis: EFE, 2014.

(13) Musée d’ Orsay, s.f.c.


Bibliografía

  • Blom, P., 2012, Gente Peligrosa. El radicalismo olvidado de la Ilustración europea, Anagrama, Barcelona.
  • Clark, T. J., 1981,  Imagen del pueblo. Gustave Courbet y la revolución de 1848, Gustavo Gili, Barcelona.
  • EFE, 2014, “Una artista convierte en ‘body art’ ‘El origen del mundo’ de Courbet”, El Mundo, 5 de junio de 2014. [En línea] Disponible en https://www.elmundo.es/cultura/2014/06/05/53905b46e2704e8a318b4582.html (10 de mayo de 2021).
  • Musée d’Orsay, s.f.a, “Courbet de expresa”, Musée d’Orsay.  [En línea] Disponible en https://www.musee-orsay.fr/es/colecciones/resena-courbet/courbet-se-expresa.html (10 de mayo de 2021).
  • Musée d’Orsay, s.f.b, “Un entierro en Ornans”, Musée d’Orsay. [En línea] Disponible en https://www.musee-orsay.fr/es/colecciones/obras-comentadas/busqueda/commentaire_id/un-enterrement-a-ornans-130.html?no_cache=1 (10 de mayo de 2021).
  • Musée d’Orsay, s.f.c, “El origen del mundo”, Musée d’Orsay. [En línea] Disponible en https://www.musee-orsay.fr/es/colecciones/obras-comentadas/busqueda/commentaire_id/lorigine-du-monde-125.html?no_cache=1 (10 de mayo de 2021).
  • Museo Thyssen Bornemisza, s.f., “Gustave Courbet”, Galleria Borghese. [En línea] Disponible en https://www.museothyssen.org/coleccion/artistas/courbet-gustave (10 de mayo de 2021).

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