Referencias

(1) Nació el 24 de julio de 1897, en Atchison, Kansas. Karbo, 2018, p. 214. Karbo, 2019. Mettenburg, 2003, p. 9. Otros autores sitúan su nacimiento en 1898: Gavaldà, 2019, González Calderón, 2017, p. 355.

(2) Bix, 2010, p. 40. Gavaldà, 2019. González Calderón, 2017, p. 355.

(3) Karbo, 2019. En The Fun Of It (Earhart, 1977): “Tejiendo una crítica de la tradición a lo largo del libro, Earhart delinea prácticas sociales injustas que mantienen a las mujeres en segundo plano: las mujeres pagan lo mismo por las lecciones de vuelo que los hombres, aunque ganan menos; la mejor instrucción de vuelo del país, ofrecida por el Ejército y la Marina, está cerrada a las mujeres; las escuelas comerciales desalientan a las mujeres candidatas; la cabina en sí es un espacio físicamente desafiante para las mujeres, ya que los aviones están diseñados para cuerpos más grandes y presumiblemente masculinos”. Turner, 2011, p. 21. “(…) el número total de mujeres empleadas [en aviación] es muy pequeño. Su proporción con respecto a los hombres según una encuesta de la Oficina del Trabajo es de una a cuarenta y cuatro. Algunas empresas no emplean a mujeres en absoluto y, en las que sí lo hacen, a menudo se les paga solo la mitad que a los hombres”. Earhart, 1977, p. 140. “Las primeras mujeres piloto hablaron y escribieron sobre cómo disfrutar de la libertad en el aire, volar con pájaros y poner a prueba sus logros personales. Sin embargo, la verdad es que el aire no estaba libre; las mujeres lucharon simplemente por tener acceso. La marginación limitó su acceso a los últimos aviones, costosas lecciones de vuelo y otros recursos. Muchas se vieron obligadas a justificar su deseo de huir contra las continuas dudas, el ridículo, la presión y la abierta hostilidad”. Bix, 2010, p. 40. Amelia Earhart escribió tres libros sobre su carrera como piloto: 20 Hrs. 40 min. (1929), The Fun of It (1932) y Last Flight (1937). Morris, 2006, p. 3.

(4) “La vida hogareña de Amelia era complicada. Su padre, Edwin, era alcohólico. Abogado prometedor, no tuvo problemas para conseguir trabajos, pero al parecer nunca pudo mantenerlos. Su madre, Amy (también Amelia), provenía de una prominente familia Atchison; El padre de Amy fue un ex juez federal y presidente de un banco. Vivía en un constante estado de decepción y furia de bajo grado porque la vida matrimonial la había dejado luchando por dinero y prestigio. La familia se mudó a medida que sus fortunas subían y bajaban y caían: Des Moines, St. Paul, Chicago. Amelia y su hermana estuvieron estacionadas en la casa de sus abuelos durante largos períodos de tiempo mientras sus padres intentaban arreglar las cosas”. Karbo, 2018, p. 215. Karbo, 2019. “Amelia tuvo una infancia feliz y llena de comodidades. Sus primeros años de vida transcurrieron en Atchison, su localidad natal, donde estuvo al cuidado de sus abuelos maternos (González Calderón, 2017, p. 355; Mettenburg, 2003, p. 9). Pero la errática vida laboral de su padre, que cayó en el alcoholismo tras perder varios empleos, los viajes constantes de la familia y la consiguiente inseguridad económica provocaron que al final su madre lo abandonara y partiera rumbo a Chicago acompañada de Amelia y su hermana Muriel”. Gavaldà, 2019.

(5) González Calderón, 2017, p. 355. Karbo, 2019. Karbo, 2018, p. 216.

(6) Gavaldà, 2019. González Calderón, 2017, p. 355

(7) Karbo, 2019. “En 1920, en un espectáculo aéreo en el sur de California, el piloto Frank Hawks ofrecía vuelos de 10 minutos por 10 dólares”. Karbo, 2018, p. 214. “Quedó tan entusiasmada que en ese mismo instante decidió aprender a volar”. Gavaldà, 2019. “Después de ese vuelo, dijo: ‘Tan pronto como despegamos del suelo, yo sabía que yo tenía que volar’”. González Calderón, 2017, p. 355.

(8) González Calderón, 2017, p. 355. Mettenburg, 2003, p. 10. Su primera instructora de vuelo fue Anita «Neta» Snook (“considerada pionera de la aviación femenina”; Gavaldà, 2019); “Su madre – agradecida, supongo, porque su hija hubiera encontrado una válvula de escape para su naturaleza inquieta y poco femenina – la ayudó pagando sus primeras clases”. Karbo, 2019. Karbo, 2018, pp. 216-217. “Mi familia se opuso enérgicamente a que volara porque pensaban que no podría vivir de esa manera”. Earhart, 1977, p. 151.

(9) Mettenburg, 2003, p. 10. En el verano de 1921, un biplano Kinner Airster usado. Karbo, 2018, p. 214

(10) “A finales de 1922, (…) consiguió su primer récord de altitud al volar a 14.000 pies (4.267 metros) de altura”. Gavaldà, 2019.

(11) Gavaldà, 2019. Karbo, 2018, p. 214. Karbo, 2019. “Como actividad secundaria, eligió por la fotografía y se interesó por capturar cubos de basura. (…) en 1925, (…), descubrió el trabajo social. Los denominados centros sociales, donde se ayudaba a nuevos inmigrantes en la transición de extranjeros pobres y asustados a estadounidenses respetables de clase media, se consideraban vanguardistas. (…) Amelia fue contratada en Denison House, en Boston. Amaba su trabajo, pero no ganaba mucho; se quedó sin dinero y se vio obligada a vender su avión”. Karbo, 2019. “Earhart, trabajaba como trabajadora social en Boston enseñando inglés a niños inmigrantes y volando cuando podía pagarlo”. Turner, 2011, p. 17. Cita de Amelia en: Earhart, 1977, p. 151.

(12) Gavaldà, 2019.

(13) Bix, 2010, p. 40. Fue el 17 de junio de 1928. Karbo, 2019. “Un publicista de Nueva York llamado George Putnam estaba tratando de encontrar a una mujer que fuera la primera en viajar en un aeroplano sobre el Atlántico (Turner, 2011, p. 16) (…) George creyó que Amelia Erhart era perfecta, y ella ansiaba ir. (…) Amelia fue sólo una pasajera en ese vuelo de 1928. Ella se refería a sí misma como ‘una bolsa de papas’, porque sentía que no tenía ningún propósito allí”. Mettenburg, 2003, pp. 11-13. «Amelia recibió la oferta de formar parte de la tripulación junto con el piloto Wilmer Stultz y el mecánico Louis Gordon (…) A bordo de un Fokker FVII bautizado con el nombre de Friendship«. Gavaldà, 2019. “Se suponía que un vuelo transatlántico era demasiado estresante y aterrador para un miembro del sexo débil”. Karbo, 2018, p. 212. “Aunque Earhart es una piloto perfectamente capaz, los dos hombres comparten todas las tareas de vuelo, mientras que Earhart, en su mayor parte, se acurruca en el piso de Friendship entre los tanques de gasolina. Debido a su papel de pasajera, Earhart carece de control del avión y, por lo tanto, carece de acceso a una narrativa masculina de conquista. Puede que se ponga un traje de vuelo de hombre, pero no puede tomar decisiones importantes sobre el vuelo. Su papel como participante pasiva hace que Earhart parezca menos heroica que los hombres, a pesar de que un vuelo transatlántico en 1928 era extremadamente arriesgado”. Turner, 2011, pp. 17-18.

(14) Turner, 2011, pp. 19-20.

(15) “Su vida nunca sería la misma. La primera mujer en cruzar el Atlántico (González Calderón, 2017, p. 355) fue titular en todo el mundo”. Mettenburg, 2003, p. 13. » Amelia se convirtió en una celebridad (…) se había convertido en una sensación que rivalizaba con las estrellas de Hollywood”. Gavaldà, 2019. “Cuando regresó a Nueva York, se celebró en su honor un desfile con confeti. Tras él, se había contratado una limusina para llevarla a otra aparición pública”. Karbo, 2019. “Earhart se convirtió en una figura nacional muy conocida”. Turner, 2011, p. 20.

(16) Nos referimos a George Palmer Putnam – ver (13) –. Karbo, 2019. Karbo, 2018, pp. 218-219. “Con la ayuda de Putnam, todos los vuelos de Earhart serían financiados, publicitados y publicados adecuadamente”. Turner, 2011, p. 17.

(17) Karbo, 2019. Karbo, 2018, p. 220. “En 1931, Earhart y Putnam se casaron (Morris, 2006, p. 3), con la condición de Earhart de que se separarían después de un año si no encontraban la felicidad juntos”. Turner, 2011, p. 17.

(18) “Amelia realizó varios vuelos como el que la llevó de Los Ángeles (California) a Newark (Nueva Jersey). Aprovechando su popularidad, Amelia promovió asimismo el uso comercial de la aviación y defendió la incorporación de las mujeres a este nuevo campo profesional”. Gavaldà, 2019. “A principios de los años 30, se dedicó a defender a las mujeres en la aviación (en una ocasión, dio 13 discursos en 12 días), trabajó en comités, dio más discursos (Mettenburg, 2003, p. 13), trabajó en más comités, escribió cartas en nombre de esto, aquello y el resto de las cosas relacionadas con la aeronáutica. Fundó The Ninety-Nines, una organización de mujeres piloto, y su propia línea de ropa. La nombraron comandante honoraria del Servicio Aéreo de los Estados Unidos y le otorgaron un par de alas de plata, que solía llevar con sus perlas. Trabó amistad con Eleanor Roosevelt”. Karbo, 2019. “Defensora incansable de las mujeres en la aviación, Earhart fue la primera mujer piloto en escribir sobre sus aventuras para una audiencia masiva”. Su autobiografía The Fun Of It (la segunda que escribió: Earhart, 1977) – ver (3) y (19) – muestra “que ella es más política, más en sintonía con (y más frustrada por) los prejuicios que relegan a las mujeres a puestos de secretaría o manufactura dentro de la aviación”. Turner, 2011, pp. 16 y 21.

(19) Karbo, 2018, pp. 214-215. Karbo, 2019. “En 1932, pilotó un vuelo transatlántico en solitario”. Bix, 2010, p. 40. “Cuando Earhart terminó su segunda autobiografía, The Fun of It (Earhart, 1977) – ver (3) –, se había ganado un lugar en la historia junto a los célebres pilotos masculinos de su tiempo. Su exitosa travesía transatlántica en solitario la convirtió en la única persona desde Lindbergh en cruzar el Atlántico sola”. Turner, 2011, p. 21. En dicha autobiografía, Amelia también aprovecha para hacer un repaso a la Historia de las Mujeres en la Aviación: Earhart, 1977, pp. 140-208. Para leer su experiencia volando el Atlántico sola: Earhart, 1977, pp. 209-218. Con este vuelo, se convirtió en la primera persona en cruzar el Atlántico en aeroplano dos veces. Mettenburg, 2003, p. 4.

(20) Turner, 2011, p. 26.

(21) “A pesar de su trabajo en la aviación, hubo quienes la vieron volar y escribir como algo irrelevante. Después de su muerte, Charles Gray, fundador y editor de la revista The Airplane, argumentó que Earhart ‘nunca había hecho nada para promover la causa de la aviación’. Además, la acusó de escribir por ‘vanidad y auto publicidad’”. Turner, 2011, p. 27. Amelia Earhart, además de las tres autobiografías que escribió sobre sus experiencias aéreas – ver (3) –, “escribió capítulos e introducciones para varios libros infantiles y artículos sobre aviación para numerosas revistas y periódicos como el New York Times y el New York Herald-Tribune. Incluso sirvió un breve período como editora de aviación para la revista Cosmopolitan, escribiendo artículos y respondiendo las preguntas de los lectores sobre vuelos (…) Además (…) escribió numerosos poemas y borradores de cuentos”. Morris, 2006, p. 3.

(22) Gavaldà, 2019. González Calderón, 2017, p. 355. Karbo, 2018, p. 215.

(23) Karbo, 2018, p. 215. Karbo, 2019. Mettenburg, 2003, p. 6. Turner, 2011, p. 16. “Para cuando tenía 39 años, Amelia había hecho todos los vuelos principales que se podían hacer, excepto uno. (…) El gran desafío restante era volar alrededor del mundo”. Mettenburg, 2003, p. 14.

(24) “La desaparición de Amelia Earhart y de su experto copiloto fue motivo de numerosas especulaciones, pero aún se desconocen las circunstancias del accidente y el lugar exacto donde se produjo”. Gavaldà, 2019. González Calderón, 2017, p. 355. “Nadie ha podido encontrarles todavía”. Greshko, 2017a.

(25) Amelia Earhart cuenta con su propio biopic (Amelia, 2009), protagonizado por Hilary Swank (Bix, 2010, p. 41; Gavaldà, 2019; Hancock, 2009, p. 19). También tenemos Amelia Earhart: The Final Flight (1994), protagonizado por Diane Keaton. Además, aparece en el primer episodio de la temporada dos de Star Trek: Voyager, donde, igual que hace Murphy en AHS, nos cuenta que tanto Amelia Earhart como su copiloto, Fred Noonan, fueron abducidos. Esta versión no solo es cosa del mundo del celuloide. Sí, también hay Conspiranoicos que defienden que Amelia Earhart fue abdudica por extraterrestres. Swami y Furnham, 2012, p. 245.

(26) Gavaldà, 2019. González Calderón, 2017, p. 355. Karbo, 2019. “El 21 de mayo de 1937, despegó con su navegante, Fred Noonan (su copiloto; Swami y Furnham, 2012, p. 245). Fueron desde Oakland en California hasta Miami en Florida en un nuevo Electra de Lockheed plateado (“El Electra efectuó el primer vuelo de la historia entre el mar Rojo y Karachi, en Pakistán”; Forssmann, 2016). Era el primer tramo de su vuelo alrededor del mundo”. Mettenburg, 2003, p. 15.

(27) Mettenburg, 2003, p. 16. “Despegó con el piloto Fred Noonan el 20 de mayo de 1937 desde Oakland, California, en dirección este. Cruzó Estados Unidos, bajó por la costa este de América Central y del Sur, cruzó el Atlántico, África, el límite meridional de Arabia, la India. Amelia y Noonan llegaron a Lae, Nueva Guinea, el 29 de junio”. Karbo, 2019. El 1 de junio, voló desde Miami «hasta San Juan de Puerto Rico, y desde allí volaron a Caripito, al este de Venezuela, siguiendo hacía África y el mar Rojo. Entonces emprendieron un vuelo inédito en la historia de la aviación: se dirigieron a Karachi, la capital de Pakistán, y el 17 de junio pusieron rumbo a Calcuta. Posteriormente su destinos fueron Rangún, Bangkok, Singapur y Bandung, en Java occidental (las Indias Orientales; González Calderón, 2017, p. 355)». Gavaldà, 2019.

(28) Gavaldà, 2019. González Calderón, 2017, p. 355. “La única manga que quedaba eran 11.200 kilómetros a través del Pacífico. Despegaron el 2 de julio hacia la isla de Howland, con el Lockheed Electra lleno de combustible para llegar a su próxima escala en su vuelo alrededor del mundo”. Karbo, 2019.

(29) Cross y Wright, 2015, p. 52. Gavaldà, 2019. Forssmann, 2016. González Calderón, 2017, p. 355. Karbo, 2019. Swami y Furnham, 2012, p. 245.

(30) González Calderón, 2017, p. 356. Greshko, 2017a. Karbo, 2019. Mettenburg, 2003, p. 18. Swami y Furnham, 2012, p. 245. “El factor principal involucrado en la desaparición de Earhart y Noonan tiene que ver con el problema crucial de la comunicación”. Hancock, 2009, pp. 20-22.

(31) Gavaldà, 2019. González Calderón, 2017, p. 355. “El avión desapareció sin dejar rastro y el suceso alimentó todo tipo de teorías”. Forssmann, 2016.

(32) González Calderón, 2017, p. 356. Greshko, 2017a. Hancock, 2009, p. 22. Mettenburg, 2003, p. 19.

(33) Gavaldà, 2019. González Calderón, 2017, p. 356. Greshko, 2017a. Greshko, 2017b. Mettenburg, 2003, p. 19. “La búsqueda oficial fue cancelada el 19 de julio de 1937, y aunque el esposo de Earhart inició sus propios esfuerzos, nunca se ha encontrado ninguna evidencia irrefutable y concreta de ninguno de los aviadores”. Hancock, 2009, p. 23.

(34) Nauticos, una empresa de Hanover (Maryland). Greshko, 2017a.

(35) Greshko, 2017a.

(36) Greshko, 2017a. Hartigan, 2017b. Karbo, 2019. Swami y Furnham, 2012, p. 245.

(37) González Calderón, 2017, p. 356. Greshko, 2017a.

(38) González Calderón, 2017, p. 356. Greshko, 2017a. Karbo, 2019. Swami y Furnham, 2012, p. 245.

(39) Greshko, 2017a. En un documental del Canal Historia, de 2017, aseguraban haber encontrado una fotografía que “era la prueba perdida que podía resolver el misterio de la desaparición de Amelia Earhart. Sin embargo, la imagen habría sido publicada casi dos años antes de que la aviadora desapareciese en julio de 1937 (…) la fotografía fue publicada en un diario de viaje de 1935 en japonés acerca de las islas del Pacífico sur (…) los Archivos Nacionales de Estados Unidos han señalado que la fotografía empleada por los directores del documental no está fechada (…) Tom King, arqueólogo jefe de TIGHAR, el grupo que investiga la posibilidad de que Earhart realizase un aterrizaje de emergencia en Nikumaroro, afirma que ha sabido de esa fotografía durante años y que nunca le ha parecido una prueba seria”. Greshko, 2017b.

(40) Greshko, 2017a.

(41) González Calderón, 2017, p. 356. Greshko, 2017a. Greshko, 2017b. Karbo, 2019. Hancock, 2009, p. 23. “Nikumaroro es un arrecife de coral que se encuentra sobre un volcán hundido, un estrecho anillo de terreno en torno a una laguna. La isla, que solo tiene 7,2 kilómetros de largo y 2,4 de ancho”. Hartigan, 2017b.

(42) Forssmann, 2016. Gavaldà, 2019.

(43) Greshko, 2017a. Hartigan, 2017b. Hartigan, 2018.

(44) González Calderón, 2017, p. 356. Hancock, 2009, p. 22. Hartigan, 2017a. Hartigan, 2018.

(45) Greshko, 2017a. Hartigan, 2017b.

(46) Greshko, 2017a. Greshko, 2017b. Hartigan, 2017b.

(47) Greshko, 2017a. Hartigan, 2017b.

(48) Greshko, 2017a.

(49) Forssmann, 2016. Greshko, 2017a. Hartigan, 2017b. “En 1940, un oficial británico visitó el lugar e informó de que había encontrado huesos humanos bajo un arbusto del género Tournefortia”. Hartigan, 2017a. Entre los huesos se encontraban un cráneo, “un húmero, radio, tibia, peroné y ambos fémures. Los huesos aparentemente estaban completos, pero habían experimentado alguna modificación tafonómica. También se encontraron parte de un zapato, que se consideró que era de mujer; una caja de sextante, diseñada para llevar un Sextante de Topografía Brandis Navy fabricado alrededor de 1918; y una botella benedictina”. Jantz, 2018, p. 1.

(50) Greshko, 2017a. Hartigan, 2017b. “Los restos mortales se perdieron y el incidente quedó relegado, hasta que la fundación TIGHAR descubrió los archivos originales británicos en 1998, que incluían las mediciones que se realizaron entonces al esqueleto. Una segunda opinión médica constató que los huesos eran ‘compatibles con los de una mujer de la misma altura y origen étnico que Earhart’”. Forssmann, 2016.

(51) Forssmann, 2016.

(52) “Algunos han descartado sumariamente estos huesos como restos de Amelia Earhart porque fueron evaluados como pertenecientes a un varón por el Dr. DW Hoodless, director de la Escuela de Medicina Central, Fiji, en 1940. (…) Cross y Wright (2015), (…) sostienen que los métodos de Hoodless eran sólidos y, por lo tanto, su estimación del sexo probablemente era correcta (“El análisis más sólido de los huesos de Nikumaroro indica que lo más probable es que el individuo fuera un hombre fornido, no Amelia Earhart”; Cross y Wright, 2015, p. 58) (…) Cuando Hoodless realizó su análisis, la osteología forense aún no era una disciplina bien desarrollada. La evaluación de sus métodos con referencia a datos y métodos modernos sugiere que eran inadecuados (…). Por lo tanto, no se puede suponer que su evaluación sexual de los huesos de Nikumaroro fuese correcta”. “No es suficiente decir simplemente que los restos son probablemente los de un macho rechoncho sin especificar quién podría haber sido este macho rechoncho”. Jantz, 2018, pp. 1 y 14.

(53) Forssmann, 2016. Hartigan, 2018. “Para abordar la cuestión de si los huesos de Nikumaroro coinciden con las estimaciones de las longitudes de los huesos de Amelia Earhart, comparo las longitudes de los huesos de Earhart con los huesos de Nikumaroro utilizando la distancia de Mahalanobis. Este análisis revela que Earhart es más similar a los huesos de Nikumaroro que el 99% de los individuos en una muestra de referencia grande. Esto apoya firmemente la conclusión de que los huesos de Nikumaroro pertenecían a Amelia Earhart”. “Desde una perspectiva forense, el escenario más parsimonioso es que los huesos son los de Amelia Earhart. Se sabía que había estado en el área de la isla Nikumaroro, desapareció y se descubrieron restos humanos que son completamente compatibles con ella e incompatibles con la mayoría de las otras personas. (…) Hasta que no se presente evidencia definitiva de que los restos no son los de Amelia Earhart, el argumento más convincente es que son de ella”. Jantz, 2018, pp. 1 y 14.

(54) Greshko, 2017a. Greshko, 2017b. Hartigan, 2017a. Hartigan, 2017b. Hartigan, 2018.

(55) Hartigan, 2017a.

(56) Greshko, 2017a. Hartigan, 2019a. Hartigan, 2019b. Karbo, 2019. Redacción National Geographic, 2019.

(57) Hartigan, 2019a. Hartigan, 2019b. Redacción National Geographic, 2019.

(58) “En 1940, un administrador colonial halló huesos —entre ellos un cráneo— en Nikumaroro y los envió a Fiji, donde se perdieron. Entonces, se especuló que los huesos pertenecían a Earhart. Un equipo terrestre dirigido por Fredrik Hiebert, arqueólogo de la National Geographic Society,  podría haber hallado fragmentos del cráneo en el Museo y Centro Cultural de Te Umwanibong en Tarawa, Kiribati. Según Erin Kimmerle, antropóloga forense de la Universidad de Florida del Sur, el cráneo pertenecía a una mujer adulta. «No sabemos si es suyo o no, pero todas las vías de investigación apuntan a que los huesos de 1940 se encuentran en este museo», afirma. Tendrán más información cuando hayan reconstruido y analizado el ADN del cráneo, algo que debería de ocurrir en los próximos meses”. Hartigan, 2019b.

(59) Karbo, 2019.

(60) Turner, 2011, p. 27.

(61) “Por favor, sepa que soy bastante consciente de los peligros. Quiero hacerlo porque quiero hacerlo. Las mujeres deben intentar hacer las cosas como lo han hecho los hombres. Cuando fracasan, su fracaso no debe ser más que un desafío para los demás”. Turner, 2011, pp. 27-28.

(62) Turner, 2011, p. 28. “Las concepciones sociales de los roles de género inevitablemente han jugado un papel importante en la historia de la tecnología estadounidense. Desde la primera aparición de los automóviles, una de las asombrosas nuevas tecnologías de principios del siglo XX, los críticos bromeaban sobre la incompetencia de las mujeres al volante. (…) Nuestra comprensión de la tecnología actual permanece sombreada por el género (…) De hecho, la ingeniería ha sido históricamente una ocupación masculina (y blanca), vinculada a un trabajo de campo tosco y una retórica machista sobre la conquista de la naturaleza. Una de las áreas más ricas para investigar las conexiones entre género, raza y tecnología es la historia de la aviación”. Bix, 2010, p. 39.

(63) “Demostró a todos que las mujeres no tienen que vivir con límites. (…) Cambió el mundo. Ella fue una leyenda”. Mettenburg, 2003, p. 21.


Bibliografía

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